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Por Silvia Swinden.
El parecido entre nuestro comportamiento actual hacia los mercados y el de nuestros antepasados hacia sus dioses no podría ser más obvio. Les construimos templos (bancos), obedecemos a sus sacerdotes (economistas) y hacemos sacrificios (salud, educación) para apaciguarlos. Pero los dioses de mármol se derrumbaron de todos modos y Europa debería aprender de su pasado.

¿Se imaginan ir al Partenón el lunes por la mañana para hacer una ofrenda a Palas Atenea, tal vez matar un conejo, para proteger nuestro trabajo o prevenir la caída del precio de nuestra casa? Sin duda ridículo pero así es exactamente como la zona del euro se está comportando. No sólo la zona euro, por supuesto. Después de rescatar a las instituciones financieras premiando su mal comportamiento y su acumulación de dinero dándoles más dinero, todo el mundo está aceptando las medidas de austeridad (¡sacrificios!) impuestas a la vida real para que puedan seguir haciendo más dinero. Sin embargo, Europa tiene que lidiar con las consecuencias de un proyecto que se descarriló hace muchos años.
La Unión Europea nació originariamente después de la guerra como una manera de prevenir los nacionalismos que pudieran dar origen a más guerras. El espíritu de cooperación que esto creó fue llevando el proyecto paso a paso hacia la integración industrial, cultural, política, legislativa, de derechos humanos y finalmente la integración económica. Y aquí es donde las cosas empezaron a ir mal, porque el mundo había cambiado y en el momento en que Europa llegó a esta etapa, el poder del neolibe ralismo estaba en pleno apogeo y Europa se convirtió en otro ejemplo de desregulación donde todo quedó bajo el control de las instituciones financieras.

Así que ahora, cada vez que parece que Merkel & Co van al rescate de las economías en bancarrota los dioses (perdón, los mercados) respiran hondo y el FT 100 va para arriba, cuando los contribuyentes alemanes dicen “no vamos a pagar” los mercados se derrumban y se nos bombardea con gráficos de color rojo cada vez más en un tono de rojo pánico. Y luego el Ministro de Economía del Reino Unido nos dice que si queremos que los Mercados vuelvan a ser felices tendríamos que matar otro conejo, o dejar de enviar a nuestros hijos a la escuela, o pagar por un seguro mé-dico privado, o algo así. Uno de los primeros conejos asesinados fueron los centros para jóvenes que en las zonas problemáticas eran un recurso vital para las comunidades empobrecidas y fragmentadas. ¿Raíz de los disturbios? Había algo más, aparte de que la policía había matado a un hombre negro; las minorías étnicas en el Reino Unido son sometidas a detención y registro por la policía 26 veces más que la población general: The Guardian. Por lo que el Gobierno se cansó de que le dijeran que la Policía es racista y le ordenó dejar de llevar estadísticas sobre este tema. Cambiar las reglas es así de fácil.

Mientras tanto, las instituciones financieras están luchando con uñas y dientes cualquier intento de regulación de sus transacciones especulativas y bonos. La remuneración media total de los directores ejecutivos de las 100 compañías tomadas como modelo para los indicadores bursátiles aumentó de 1 millón de libras a 4,2 millones de libras en 12 años: The Guardian. Es desde esta torre de marfil que las instituciones financieras dan su opinión sobre Grecia. “Si quieren más dinero tienen que aceptar más medidas de austeridad extremas, pero no se debe permitir que dejen de pagar, o salir del Euro”. En realidad, Grecia o cualquier otra economía en problemas puede no pagar, dejar el euro durante un tiempo hasta que se recupere, o para siempre, devaluar (como Argentina o Brasil lo hicieran para darse un respiro) y adaptarse gradualmente a la nueva situación. También podría recibir ayuda de las economías que no están en la misma crisis.

Aquí hay otra imagen interesante: NO todo el mundo está en una crisis financiera, al menos no al mismo nivel que los países y zonas más furiosamente de libre mercado o neoliberales. Si la gente realmente viera esto cuestionaría el sistema económico, y sería lo correcto. Europa podría recuperar su orgullo y el espíritu que originalmente creó este proyecto si sólo tuviera el coraje de dejar de apaciguar a los mercados e implementara modelos económicos al servicio de la gente.

Ficnova 2014

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