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Por Daniel Barros miembro de Mundo sin Guerras y sin Violencia. Comunidad Valenciana.       

La violencia en todas sus formas, física, moral, religiosa, económica, racial, sexual, sicológica, es la característica de este sistema económico, cultural y social que provisoriamente se ha impuesto a los seres humanos que habitamos este planeta. Este sistema ha creado una escala de valores en cuya cúspide está el dinero y en cuya base se encuentra el ser humano que es considerado una mercancía más. Así hoy hay libertad de movimiento para el capital especulativo pero no para los millones de seres humanos que padecen la crueldad de las fronteras, la discriminación y la explotación. Hoy hay seres humanos clasificados como ilegales y paralelamente paraisos fiscales protegidos por los gobiernos. Gobiernos que actúan de testaferros de los usureros y especuladores de la banca y las grandes empresas nacionales y transnacionales que son quienes realmente detentan el poder, que deciden sobre los destinos de las generaciones actuales y futuras creando a su gusto las condiciones de las relaciones entre el trabajo, la producción, el acceso a la salud y la cultura, incluso controlando la subjetividad de las personas mediante el secuestro de la realidad amplificando a través de los medios de comunicación a su servicio una visión particular de la realidad como si ésta fuera la única realidad posible.

Todo esto genera dolor y sufrimiento en el ser humano y ha terminado anestesiando a las poblaciones en todos lados, ha roto el tejido social preexistente reemplazandolo por el individualismo y a la colaboración por la competencia imponiendo relaciones de dominación y destrucción en todos los ámbitos. Hoy se ha llegado a considerar como sospechosa a la amabilidad y el buen trato en las relaciones, se ha llegado también a considerar a la solidaridad como una especie de beneficencia que reemplaza en algunos aspectos a una tarea fundamental de los estados como sería la de proteger a sus ciudadanos. Al amparo de esta supuesta solidaridad han nacido una infinidad de asociaciones que aprovechándose del trabajo voluntario de muchas personas y de las subvenciones de los gobiernos, bancos y empresas, han descubierto un modus vivendi que lava conciencias y permite a sus miembros directivos un buen pasar y a los voluntarios, que en muchos casos se dejan la piel, les asegura una pronta frustración y desilución. Estas asociaciones, en su gran mayoría, no cuestionan al sistema que causa esas injusticias y desigualdades contra las que supuestamente ejercen su acción, están dependiendo de ese mismo sistema para su subsistencia vía subvenciones. Con esto el sistema ha ganado al quitarse de en medio a esos voluntarios sensibles y al propiciar su frustración se asegura la no participación futura en reinvidicaciones y luchas, de este modo se ha conseguido adormecer, anestesiar, a generaciones que por su étapa vital han intentado algo diferente y cuando esto no ha bastado se ha eliminado fisicamente a un buen número de ellos y ha servido de lección.

La maquinaría económica que ejerce su dictadura sobre los seres humanos permite que en algunos lugares del mundo millones de personas mueran de hambre, de enfermedades curables, que no tengan agua potable, que no tengan futuro y en otras partes del mundo permite que el sin sentido más absoluto sea lo cotidiano acompañado de objetos muchas veces inútiles, acompañado de píldoras para soportar el vacío existencial, acompañado de la enajenación creciente. Es la misma maquinaria económica que propicia guerras e invasiones causando muertes y dejando desolación, huerfanos, mutilados, exiliados y refugiados.

Todo lo anterior no es una exageración, es palpable, lo vemos y lo sabemos. Pero nos han hecho creer que las cosas son así, que siempre han sido así, que no se pueden cambiar y que hay que confiar en que mañana, no se sabe cuando llegará ese mañana realmente, las cosas iran mejorando. Una mentira más que se suma a tantas que ya pasa desapercibida.

Ante todo esto y más cosas que hoy vivimos como especie, somos una especie amenazada, proponemos la utopía de un mundo nuevo y la proponemos partiendo de una metodología opuesta a la que ejerce este voraz e inhumano sistema, la metodología de la No-Violencia Activa.

¿Y qué es ésto?

Es la metodología de acción personal y social basada en la “NO-VIOLENCIA ACTIVA”, que promueve una actitud social y personal frente a la vida, que tiene como herramientas principales de acción conjunta y conducta personal y social: El rechazo y vacío a las diferentes formas de discriminación y violencia. La no-colaboración con las prácticas violentas. La denuncia de todos los hechos de violencia y discriminación. La desobediencia civil frente a la violencia institucionalizada. La organización y movilización social, voluntaria y solidaria. El apoyo decidido a todo aquello que favorezca la no-violencia activa. La superación de las raíces de la violencia en uno mismo, el desarrollo de las virtudes personales y de las mejores y más profundas aspiraciones humanas.

Es indispensable toda acción, propuesta e iniciativa que propicie la creación de una conciencia sobre la No Violencia. Con esta metodología asumida como conducta por grandes conjuntos humanos podríamos cambiar el mundo. Se necesita para ello la participación de personas en una dirección positiva, se necesita la confluencia de lo diverso. Hoy hay muchas personas en el mundo trabajando por esta posibilidad y muchas más que sienten y quieren que este mundo cambie, muchos seres humanos que creen que otro mundo es posible y que aún no han encontrado el ámbito donde expresarse.

El desafio es construir un futuro mejor para todos los seres humanos y en esa tarea cabemos todos sin importar de donde venimos sino hacía donde vamos.

Ficnova 2014

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