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Por Tony Robinson.
En la organización humanista en la que participo, Mundo sin Guerras y sin Violencia, frecuentemente se hace necesario tomar posición frente a una situación particular que está sucediendo en el mundo.

En estos días, por supuesto, escasamente pasa una semana sin que se produzca un nuevo atropello en alguna parte del mundo, ya sea que se trate de guerras o de conflictos armados. Si tuviéramos que incluir los atropellos económicos, morales, religiosos, sexuales y psicológicos, tendríamos que estar respondiendo cada segundo.

Las situaciones que alimentan a las noticias globales son, por naturaleza, las más violentas porque los medios mundiales solo ponen atención a reportear las cosas extremadamente malas de la vida (y, por supuesto, lo que las celebridades están haciendo hoy). En esta situación, emitir un posicionamiento implica únicamente denunciar la violencia, exhortar al desarme, promover la reconciliación, clamar por justicia social, etc, etc. Hacemos todo esto cada vez que podemos. Sin embargo sabemos que ya es muy tarde para sentar alguna diferencia en el lugar específico.

Tomemos el ejemplo más reciente que surgió la semana pasada. Nuestros amigos de Mali están enfrentando una situación terrible. Hay milicia armada en el Norte del país luchando aparentemente para imponer la Ley Sharia en el territorio y hay “rebeldes” Tuareg que al parecer buscan constituir su propio estado independiente. Todo esto parece haber surgido como resultado de la caída de Gadhafi en Libya y fuertemente armado. Por otra parte hay un gobierno en Bamako tratando de no perder el control del norte del país con el apoyo de Francia, cuyos intereses por el uranio se verían seriamente amenazados si el territorio cayera en manos del enemigo. La idea de que los rebeldes de al-Qaeda pudieran controlar las reservas de uranio y las enviaran a Irán y otros países del Medio Oriente genera un terror enorme en el Pentágono Norteamericano.

En esta situación, la gente se está muriendo y no importa lo que sea que digamos o hagamos nosotros en Mundo sin Guerras y sin Violencia, porque seguirá muriendo gente en este conflicto. Tenemos un fuerte sentimiento de impotencia.

No podemos apoyar a Francia—aún cuando tienen las mayores posibilidades de vencer a sus oponentes y terminar con la matanza—o al gobierno de Mali porque ambos son partes responsables de esta situación. Cualquier intento por parte de Francia de esconderse tras el pretexto de “defender los derechos humanos” es una excusa, y aterrorizar a la gente con la palabra “Islamista”—que no es mas que un reemplazo de la palabra “Comunista” que sirvió para justificar las guerras en el siglo pasado—es una gran hipocresía porque si lo creyeran tremendo habrían bombardeado Saudi Arabia con sus aviones Mirage en vez de vendérselos a la Casa de Saud por una buenas ganancias.

Obviamente no podemos apoyar a los rebeldes ni a los que son llamados terroristas Islamistas porque nadie tiene derecho a apropiarse de nada mediante el uso de la fuerza y las armas.

Entonces, ¿dónde nos ubicamos?

Tomemos otra situación para la que Mundo sin Guerras y sin Violencia se ha ido formando a fin de poder dar posicionamientos: el desarme nuclear.

Nuestra postura está clara, estamos en contra de las armas nucleares, queremos el desmantelamiento de todos los arsenales y queremos que el uranio enriquecido y el plutonio sean vertidos en las cubas de desechos nucleares, y queremos que esas instalaciones de desechos nucleares se mantengan bajo protección internacional hasta que la ciencia encuentre el modo de transformar el material radioactivo en algo no dañino.

En este escenario entramos en contacto con otras organizaciones que persiguen los mismos fines: la abolición nuclear. Lo que sin embargo no somos capaces de concordar es la eficiencia de nuestras diferentes estrategias. Hay quienes creen que es ingenuo hacer campañas a favor de un Tratado sobre las Armas Nucleares para eliminarlas, de modo que tendríamos que dar pasos más pequeños como controlar las pruebas de material nuclear, o reducir la disponibilidad y prontitud de las armas (en 10 minutos de dadas las órdenes pueden ser lanzados – un tiempo desgraciadamente suficiente para tomar una decisión que puede destruir el planeta). En el mundo anti-nuclear siempre hay una conversación respecto a la táctica que conviene más tomar. Muchos activistas hacen lo que pueden según lo que piensan que es lo más efectivo y desde sus mejores intenciones.

Esto se nos hace difícil ya que pensamos que la discusión real no es sobre cómo eliminar las armas nucleares; es sobre porqué USA insiste en ser el matón del mundo. Si existiera una intención Norteamericana real hacia el desarme no cabe duda que el resto del mundo lo seguiría. Rusia, China y ahora Corea del Norte mantienen sus arsenales como parte de su política de seguridad contra los Estados Unidos. Francia y el reino Unido mantienen los suyos porque todavía se quieren sentir importantes en un mundo en el que todavía no se recuperan de haber perdido sus Imperios. India y Pakistán son otra cosa, pero si tuvieran suficiente presión por parte de USA, Rusia y China cambiarían de opinión. Sin el financiamiento de los Estados Unidos, el armamento Israelí no existiría.

Entonces mientras no seamos capaces de sostener un debate sobre qué hacer respecto del complejo militar-banquero-industrial-mediático de USA también nos sentimos impotentes al seguir repitiendo: Desmantelar los Arsenales Nucleares Ahora!


¿Cómo va a cambiar el mundo?

Cambiará cuando la gente tenga la oportunidad de despertar. Hasta hace muy poco la mayoría de la población mundial se encontraba en una de dos condiciones: 1) “Dormida” – se levantaban de la cama, iban a trabajar o estudiar, se concentraban en producir dinero (para sus jefes), pagaban sus cada vez mayores deudas, vivían la vida que la sociedad esperaba que vivieran, se jubilaban y morían, no había tiempo para la rebelión; o bien 2) “Sobrevivían” – no tenían sustento, ni educación, ni acceso a la salud, vivían en una situación crítica en la que la muerte podía encontrarlos en cualquier momento, hacían lo que tenían que hacer para sobrevivir, no había tiempo para la rebelión.

También hay una tercera pero muy rara condición: 3) “Elite” – con acceso al dinero y el poder, no tienen interés en cambiar nada porque el sistema trabaja para ellos, controlan el sistema de modo que haya una proporción correcta de personas en las condiciones 1) y 2) de modo que nadie tenga tiempo para la rebelión.

Sin embargo, lo que estamos viendo en números cada vez más crecientes hoy en día es el surgiiento de una nueva condición: 4) “Nueva Sensibilidad” – son jóvenes idealistas y educados que no tienen trabajo ni esperanza de encontrarlo pero tienen educación y saben cómo usar la tecnología. También tienen una sensibilidad que valora la vida humana, el medio ambiente y la diversidad de formas. Es el mismo grupo de gente que se rebeló en Egipto y en España, en Wall Street y en Syntagma Square, en Montreal y en Santiago.

Todo parece haberse ido disolviendo un poco en el movimiento Occupy y los Indignados del 15M, pero la gente está aún ahí, porque todavía no pueden encontrar ningún trabajo, y están esperando alguna señal.

Y, en algún momento y en algún lugar del mundo aparecerá una señal. Va a ser un efecto demostración muy pequeño de cómo hacer algo diferente. Ya mismo, y por necesidad, aquellos en la condición 4) están haciendo miles de experimentos en todos lados para poder salir de su desesperada situación: experimentos económicos, formas de organización, de educación, nuevas tecnologías, etc.

Y en un momento en algún lugar algo nuevo y revolucionario va a funcionar. Y esta señal será oída en todo el mundo en minutos y la revolución tendrá lugar.

Las revoluciones no necesariamente tienen que ser con las calles llenas de sangre. La mitad del mundo estuvo en el colapso con el final de la Unión Soviética, pero por las calles de Europa Oriental y de las Repúblicas Soviéticas no corrió la sangre. No hubo apocalipsis.


Entonces ¿cuál es la respuesta Humanista frente a tanta violencia?

Primero, considerar el principio que dice “No te opongas a una gran fuerza, retrocede hasta que aquella se debilite y entonces avanza con resolución.” Si tu vida está en riesgo, no hagas nada que te ponga en un peligro mayor. Si necesitas huir, huye. Empaca con tu familia y ándate a otro lugar. Si hombres que no te respetan están acercándose armados a tu ciudad, ándate. Si no puedes salir, obedéceles estrictamente todo lo que te ordenan hacer y no les des razón para que te hieran. Afortunadamente estos consejos son todavía necesarios solamente para quienes están en las situaciones más extremas y nuestros corazones acompañan a todos quienes están viviendo en medio de los conflictos armados en este mundo.

En segundo lugar, para el resto de nosotros, tenemos que mantenernos alertas para ver esa señal. Tenemos que hacer todo lo que podamos para permanecer despiertos, o mejorar nuestro nivel de vigilia, y por solidaridad tenemos que ayudar a otros a despertar y plegarse con nosotros a esta nueva sensibilidad. Tenemos que sostenernos de lo que realmente creemos: el valor de la vida y el logro de la paz a través de la metodología de la no-violencia activa.

Afortunadamente el rango de la condición 4) está creciendo mientras el sistema económico colapsa cada vez más rápido, de modo que en algún momento un número crítico superará todo pronóstico estadístico y llegará la señal. El único temor es que podamos encontrar esta señal antes de que algunos locos bastardos resuelvan lanzar un petardo nuclear.

Nuestra tarea es urgente!

Ficnova 2014

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