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Por Rafael De la Rubia. Mundo sin Guerras y sin Violencia

Es lamentable contemplar el genocidio que ha sucedido en Gaza. Esperamos que no continúe. Pero lo alarmante ha sido la pasividad/complicidad de los gobiernos, que se auto denominan la “comunidad internacional”, que no han hecho nada para frenar una matanza de civiles inocentes, sin respetar hospitales, escuelas, niños, enfermos, ni a nadie de la sociedad civil.

El Código de Hammurabi, creado hace mas de 3.700 años, hoy nos parece primitivo y poco civilizado porque autorizaba el “ojo por ojo”. Pero lo cierto es que aquella norma supuso un gran avance para su época, ya que limitaba proporcionalmente la respuesta del agredido. Este tenía derecho a dar una respuesta, a lo sumo, igual al daño recibido, pero nunca mayor. ¿Qué pensar de la respuesta enormemente desproporcionada e indiscriminada de Israel? ¿Estamos retrocediendo siglos a etapas anteriores a la “ley del Talión”?

Simultáneamente a la tragedia de Gaza asistimos a celebraciones de varios aniversarios: los 100 años de la Gran Guerra, y hoy el aniversario de la masacre de Hiroshima. En todos los casos se lamentan los hechos y todos los gobiernos se auto felicitan por las bondades de vivir en sociedades que disfrutan de paz. Escuchamos declamaciones de lo monstruosa que fue la bomba atómica en su momento, pero al mismo tiempo conviven con sistemáticos incumplimientos de acuerdos asumidos por todos al final de la II Guerra Mundial sobre la eliminación total de las armas de destrucción masiva. Hay que decir que se ha avanzado en la eliminación de las armas biológicas y las químicas, pero no es así en lo que respecta a las nucleares, que no solo no han sido destruidas, sino que siguen perfeccionándose incumpliendo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Siempre son los mismos países los que fomentan las industrias de armamento y siguen alimentando con su comercio de muerte. Observamos que los conflictos curiosamente nunca acaban. Cuando parece que alguno de ellos finaliza por la destrucción del país, o la extenuación de sus pueblos, aparece rápido otro foco de inestabilidad en algún otro lugar. Recodemos las secuencias: Afganistán, Irak, Irán, los Balcanes, otra vez Irak, otra vez Afganistán, Libia, Siria, y últimamente Ucrania… sin referirnos a los conflictos permanentes en ciertas zonas de África.

Es decir hay un modo de hacer, hay una lógica y una mecánica dirigida desde los centros de poder que: planifica, activa y desestabiliza países para llevarlos a la ruina. Son los países que no son buenos “modelos” según el nuevo “orden mundial” imperante. Países que estorban a los intereses que llaman “estratégicos”. En general países con muchos recursos naturales… Dicen que lo hacen para lleva democracia y ayuda humanitaria, es la nueva forma de llamar al robo y la rapiña.

Distinta es la situación que se percibe en la ciudadanía y en los movimientos sociales que no dejan de manifestase en las redes, inundan las calles, y ante las embajadas e incluso dentro del mismo Israel contra su gobierno, como ha ocurrido recientemente. Hay que destacar la resistencia civil de reservistas israelíes que se negaron a alistase en el ejército para masacrar a sus vecinos palestinos.

Mundo sin Guerras y sin Violencia denuncia la pasividad cómplice de los gobiernos y alerta de la deriva belicista de las superpotencias. Se suma a la ola de indignación y al llamamiento que la población civil de todos los países se movilice para presionar a sus gobiernos para que abandonen las políticas beligerantes.

El problema no es que hubiera una Gran Guerra, ni que se lanzara la bomba atómica sobre Hiroshima. El problema mayor es que no se aprendió nada de ello. Al contrario, a los pocos días se lanzó otra bomba en Nagasaki. El problema es que después de la gran tragedia que costó 15 millones de muertos, a los pocos años se activó la Segunda Guerra Mundial, que sumó decenas de millones. El problema en Gaza es que haya una lógica violenta del “gana el más fuerte”, el más bárbaro, el que tiene la mayor capacidad destructiva.

Los gobernantes actuales trabajan con la misma lógica que produjo esos desastres. Llevados a una situación extrema volverán a repetir los errores anteriores. De hecho los están repitiendo.

Pero llegan nuevos tiempos. La gente común aprendemos más rápido que nuestros gobernantes. Ya todo el mundo sabe algo obvio: “Con violencia solo se engendra más violencia”. Es evidente que algunos están interesados en activarla, porque viven y hacen negocio de esa violencia. Denunciémosla y no caigamos en la trampa de apoyarla. El futuro será no violento. Estaremos más cerca de él cuando los ciudadanos repudiemos de forma generalizada a los gobiernos violentos y cómplices con la violencia. Ese futuro, me parece que esta aproximándose…

Ficnova 2014

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