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Por Pilar Paricio.

En un mundo en el que la concentración de poder, capital y decisiones son cada vez mayores, donde las grandes corporaciones compiten con los estados por gobernar el planeta, en el cual crece el individualismo, la competitividad entre pueblos, grupos sociales y personas, donde se impone la cultura consumista y la educación en valores como el éxito inmediato mientras avanza la desestructuración social y grandes conjuntos de población no pueden cubrir sus necesidades básicas, aparecen respuestas como el aislamiento, la depresión, la fuga o el suicidio. Aunque también emergen otras tendencias en algunos grupos minoritarios que no quieren participar de este modelo y desarrollan experiencias alternativas. Hemos descrito algunas de las que se producen en nuestro entorno.

Prácticas sociales emergentes

Hemos identificado nuevas prácticas económicas, culturales y de relación que se dan especialmente entre los jóvenes. El ámbito de estudio es Cataluña. En la mayoría de casos, estas prácticas tienen como interés la denuncia del sistema y la transformación social, aunque tras la crisis económica, muchas personas las han incorporado como respuesta a las dificultades económicas.

Se trata de experiencias que surgen como crítica a la economía de mercado y niegan el modelo consumista. Persiguen consumir menos, de manera más solidaria y responsable, destinar menos tiempo al trabajo asalariado y más tiempo a generar tejido social. Defienden lo local frente a lo global, la diversidad frente a la uniformidad, la dispersión frente a la concentración, el reciclaje frente al usar y tirar, la solidaridad frente al individualismo, la producción de los propios bienes frente al consumo. Tienen una fuerte tendencia a regresar al mundo rural, aunque sin renunciar a la tecnología. Ven el mundo no como un lugar para consumir, sino un lugar en el cual crear. Estas son algunas de las que hemos estudiado:

Redes de producción agroecológica

Se trata de agricultores que se comprometen a mantener la salud de los suelos, los ecosistemas y las personas. Producen la variedad de la temporada y son para consumo local. En Cataluña hay implantados cientos de agricultores ecológicos. En relación a esta actividad también se ha generado un movimiento de bancos de semillas que conservan variedades locales de verduras, frutas y hortalizas, en oposición a la uniformización y control de las semillas por parte de las multinacionales de la alimentación. Se conocen 5 bancos de semillas en Cataluña cada uno con una veintena de casas que producen semillas.

Cooperativas agrícolas de consumidores

Relacionadas con las redes de producción agrícola aparecen las cooperativas agrícolas de consumidores. Hay más de 100 cooperativas de consumidores de productos agroecológicos en Cataluña. El interés de los participantes esta tanto en practicar un modelo de consumo alternativo, con menos intermediarios, más justo con los agricultores, como en obtener alimentos más sanos con menos productos químicos y con menos consumo energético por transporte por la proximidad de la producción.

Huertos urbanos

En numerosos municipios de Cataluña se han puesto en marcha huertos urbanos para producción y autoconsumo de los vecinos. En muchos casos se trata de la recuperación de solares sin uso donde los habitantes han conseguido implantar los huertos, en otros casos, los mismos ayuntamientos han ofrecido espacios vacíos a las familias más necesitadas para paliar la crisis económica.

Autoproducción

Se observa también la tendencia a la autoproducción “made yourself” de bienes para autoconsumo, como cultivo de hortalizas en terrazas, horneado de pan en casa, cría de aves para producción de huevos y carne, confección de ropa y productos artesanales, reparación de electrodomésticos, producción de objetos con plotter 3D etc.

Redes de intercambio

Se trata de comunidades que practican el intercambio de bienes y servicios y potencian la relación entre los participantes. Algunas de estas redes se definen como un modo de resolver las necesidades de la gente sin tener que recurrir al sistema. Varias de ellas utilizan moneda alternativa, aunque la mayoría funcionan con trueque. En Cataluña existe alrededor de 46 redes de intercambio.

Cooperativas de trabajo y cooperativas de consumo

Son asociaciones de trabajadores o de consumidores con un interés social y solidario además del puramente económico. En los últimos años ha resurgido esta figura y se han creado nuevas cooperativas de consumo energético, comedores, cultura, vivienda etc.

Moneda social

Se trata de redes que desarrollan un sistema monetario alternativo al margen de las divisas del sistema financiero. Denuncian del cambio injusto, la acumulación de capital, la especulación o la inflación. Acostumbra a tratarse de redes locales con moneda local, el eco es la moneda que están usando las ecoxarxes de Cataluña. Existe un sistema de intercambio de moneda social (Community Exchange System) que cuenta con unas 400 redes en el mundo presentes en unos 30 países.

Educación

Surgen propuestas de educación alternativa en diferentes niveles, desde las universidades libres, a las redes de intercambio de conocimientos, hasta las redes de educación libre para niños.

Las redes de intercambio de conocimientos operan a través de acuerdos entre las personas que quieren intercambiar. Las universidades libres cuentan con profesores universitarios o no, con programas para cada curso. Denuncian la inutilidad de la enseñanza superior formal. Existen 5 universidades libres en Cataluña. Las redes de educación libre buscan el pleno desarrollo de la personalidad del niño, con la implicación de los padres, a veces incluyen la educación en casa.

Vivienda

La dificultad de acceso a la vivienda, o la pérdida de esta por no poder pagar el alquiler o la hipoteca, se ha convertido en uno de los principales problemas de muchas familias españolas. Como respuesta a este conflicto se han organizado plataformas que han puesto en práctica soluciones como la “okupación” de viviendas y edificios vacíos o mantener acuerdos con propietarios para habitar edificios vacíos a cambio de restaurarlos y mantenerlos o contratos de masoveria o cooperativas de viviendas.

También se han okupado edificios vacíos para la creación de Centros sociales, en los que se organizan actividades culturales y sociales abiertas a los ciudadanos. Se cuentan hasta 62 centros sociales ocupados en Cataluña. Muchos han sido el blanco de brutales desalojos por parte de la policía.

Tecnología de comunicación e información

Existen unas 30 emisoras de radios libres y un gran número de revistas libres, librerías, editoriales, webs. También una red de hacklabs de innovación y programación de software libre, así como una red libre de wifi: Guifi.net, que funciona a través de antenas instaladas en edificios particulares.

Actividades culturales, arte y activismo

En el campo artístico – cultural, existen numerosos grupos de danza, teatro, circo, cine, que actúan en lugares públicos.

Un nuevo modo de denuncia social que apareció hace unos años fue el activismo artístico. Se trata de intervenciones artísticas, la gran mayoría en el espacio urbano, que se encuadran dentro de la lucha social y la crítica al sistema.

Espiritualidad

Diversos grupos de prácticas espirituales convocan a meditar en espacios públicos o a unirse en una meditación mundial conjunta. También ha aumentado considerablemente la práctica de disciplinas como yoga, terapias, reiky, prácticas chamánicas etc.

Reciclaje

Aparecen propuestas de reutilización de edificios y objetos, también de recuperación de solares vacíos en la ciudad, a la vez que se potencia la participación ciudadana en los procesos de toma de decisión sobre asuntos urbanísticos. Se valora la arquitectura efímera y el reciclaje en oposición a los carísimos edificios de los arquitectos estrella, y la arquitectura faraónica y descontextualizada. Se retoma el concepto de arquitectura social.

Ecoaldeas

Aumenta el interés por los asentamientos en el medio rural que promueven un tipo de vida en contacto con la naturaleza, en comunidad y con una economía alternativa.

Bibliografía: Otra vida es posible. Prácticas económicas alternativas durante la crisis. Joana Conill, Amalia Cardena, Manuel Castells, Lisa Servon, Sviatlana Hlebik. Ed. UOC 2013.

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